Un cuento de invierno ¿Quién dijo que las bodas en invierno no pueden ser mágicas?

Los Novios se casaron en una iglesia románica de Ejea de los Caballeros, en Zaragoza.

La celebración la hicieron en la finca “La casa de las hiedras”, un sitio precioso, con un encanto especial y con unos espacios espectaculares (los jardines, el invernadero y el salón de los espejos).

 

 

Patricia lo tuvo claro desde el principio. Escogió un vestido de crepe de seda con escote barca y manga larga, marcando así su figura y, una sobre falda de organza de seda natural, la cual se quitaba, dejando al descubierto un vestido al estilo años 30. Lo complementaba con un cinturón de nácar, perla de río y Swarovski con los puños a juego. ¡Una combinación brillante!

Y qué decir de los zapatos, de salón de ante en rosa palo y tacón de glitter plateado. Una joya que ella misma diseñó en Uniq shoes.

 

Llevaba un precioso velo antiguo de encaje de L’arca de l’àvia combinado con nuestra peineta de lazo Bordar&Co en Swarovski e hilos de plata, llevándolo, de forma muy original, con una trenza de espiga y una delicada corona de rosas y flores de almendro, hechas a mano en seda, teñida en tonos rosa y blanco, de Beatriz Natmar

 

 

Para finalizar el look volvió a dejarse llevar por su imaginación y diseñó unos pendientes de diamantes con una pieza colgante de topacio azul en la joyería Tarín de Zaragoza

 

 

 

Lookfotografia fue quien se encargó de capturar todos los momentos y detalles de la boda.

Una respuesta a “Un cuento de invierno ¿Quién dijo que las bodas en invierno no pueden ser mágicas?”

  1. Me encanta la idea de un vestido convertible!

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