Los bordados joya marcan la diferencia

Júlia y Cesc se conocieron entre batas blancas. Fue el hospital donde trabajan el lugar que vio nacer y crecer su bonita relación.

El trabajo les llevó lejos de casa y tuvieron que trasladarse a Nueva York. Júlia siempre soñó con casarse en El Palauet, una joya modernista ubicada en el corazón del Paseo de Gracia de Barcelona, lugar emblemático de su ciudad natal. Y el sueño se hizo realidad. Fue una ceremonia en un enclave muy especial decorado por Crimons donde se vivieron momentos mágicos. Además, los invitados pudieron disfrutar del exquisito catering de Juvany Events

La sencillez del vestido: todo un éxito

El vestido en crêpe de manga larga, realizado por Mireia Barcelona, era sencillo y de líneas rectas, se ajustaba como un guante a la silueta de Júlia. El toque especial se lo daba la capa, a la cual se añadieron dos bordados-joya de Bordar and Co como hombreras, realizados con hilo de algodón, swarovsky, lentejuela de plata y perla caviar, unidos por una delicada cadena de este último material.

Para Júlia, los bordados tenían un papel muy importante en el vestido, al ser sobrio, le daban ese punto original. Y es que los detalles siempre marcan la diferencia.

No podemos pasar por alto los complementos escogidos por la novia. No quería nada recargado, así que lució unos aretes de diamantes, regalo de sus amigas, que puede aprovechar y lucir con looks más informales gracias a su sencillez. El anillo que llevaba se lo prestó su hermana pequeña. Los zapatos eran de terciopelo rosa que después cambió por unas sandalias más cómodas para el baile en el mismo color. La fiesta fue amenizada por el DJ JTA Music.

Júlia no quería llevar ramo, pero Larissa de About Weddings le preparó uno de eucalipto que le entregó, para su sorpresa, nada más llegar a El Palauet

¡Qué look tan bonito que lució la novia! ¡Y nosotros muy satisfechos de formar parte de uno de los días más especiales de Júlia!

Fotografía: Carla Aymat Photography

 

 

 

 

 

 

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